domingo, enero 06, 2008

La abuela

Al otro lado de las ramas que dividían las casas de la playa, había un columpio, con mis primos de vez en cuando pasábamos al lado a jugar. Cuando volvíamos, la abuelita Yola nos retaba por la ropa sucia y nos lavaba las manos y la cara llenas de tierra.

Ella dio a luz a cinco hijas y un hijo, ella los sacó adelante, les dio pan y algo de educación a los menores, los mayores, como mi madre, tuvieron que trabajar desde adolescentes.

Ella no sabía lo que era cariño ni comprensión ni nada de esas cosas sentimentales, ella sólo sabía trabajar día y noche por amor a sus hijos.

Ella tuvo una vida difícil, ella hubiera querido algo mejor para sus hijos, pero nada se puede hacer cuando tienes que criar cinco hijos y unos nietos de una tía desnaturalizada y, pero aún, tienes un esposo que no se puede las piernas de borracho y que de un día para otro muere.

Ella fue una mujer alta, regia, imponente y trabajadora, ahora tiene las manos ásperas y la cara arrugada, ahora ella me llega por el hombro y para reconocerme me mira de pies a cabeza con esos ojos que apenas se ven por párpados caidos y se acerca para olerme y ver si he fumado.

La abuela está chiquita y cree estar enamorada, la abuela está más vieja que nunca.

La abuela me recuerda a mi madre.

1 Comentarios:

Blogger Amaru dijo...

La vida cae de a poco
sobre nuestras cabezas.

Un día espero ver
las tardes con la conciencia
en las manos rotas.


Me pregunto dónde dejará todas sus cosas tu agüelita Yola cuando ya no haya donde hacerlo. ¿Hará otra pieza luego?

enero 07, 2008 1:51 a. m.  

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