lunes, octubre 15, 2007

Mi primer novio

Mirando el suelo, he ido a tropezones por ahí, mecánicamente me caigo y me levanto. Una y otra vez, a veces me sacudo las manchas y me arreglo el pelo, sonrío y sigo casi por inercia. Dependiendo del motivo de la caminata voy lento o voy rápido, aunque no miento, pocas cosas ahora me hacen correr.

Desde hace tiempo, rodeo la misma plaza, bajo el mismo cielo naranjo.

Antes miraba las hojas de papel volando en pequeños torbellinos y buscaba aquella mariposa blanca que de vez en cuando me encontraba y me sorprendía. De vez en cuando me sentaba en una banca esperando ansiosa. Ahora ni las hojas vuelan, ni las mariposas me encuentran. Ahora nada espero, nada busco y no puedo dejar de mirar el suelo.

Alguna vez me senté en mi banca por primera vez. Aún lo recuerdo. Impaciente y atrevida. Apenas llegó, nos miramos y tomó mi mano. Mi amante anarquista. Mi fugaz y mi primer beso, mi primer novio increíblemente volátil... Se fue tan ligero que no hubo dolor. Supongo eso aumentó mi inocente creencia de que yo no sufría por amor. Quizás eso aumentó la peligrosa pendiente que quise subir.

Ahora ya vas lejos, lejos de esta plaza y muy lejos de mi banca... como me lo dijiste hace algún par de semanas con tu tímido acento argentino: yo fui tu chica de la secundaria... Quizás algún día vuelvas y volveremos a reírnos de la vida y nos contaremos qué tal y nos daremos cuenta una y otra vez lo distintos que somos y nos volveremos a preguntar en qué estaba estaba esta vida cuando nos juntó.

1 Comentarios:

Blogger Amaru dijo...

Te voy a contar un secreto: una mariposa blanca ronda castellano, cerca de la plaza. Me persigue seguido y no sé si atraparla.

octubre 19, 2007 10:43 p. m.  

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