domingo, junio 08, 2008

Nunca más te dejaré
















En un día como este, nublado, tengo ganas de ir al mar, respirar la brisa, tocar la arena húmeda, caminar entre la niebla, sentir el frío a mérito del verdadero frío natural más que éste que me abraza durante mis noches.

Dejaré que el viento y el dolor sean uno y se pierdan al abservar el inmenso manto azul. Quiero ir donde se rompen las promesas, donde se tropiezan mis ilusiones, donde puedo enfrentar a la realidad de mis semejantes olas, una y otra vez, rompiéndose contra las rocas, revolcándose con la arena, una y otra vez, conteniédose y desbordándose.

Nunca pensé neufragar de esta manera, pero era el destino, era la sombra que me asechaba e inevitablemente me encontró. Pero ya he de retirame de esta marea y no es por decisión propia, más bien, esta marea me ha dejado a la deriva...

Pues bien... subiré el cerro para ver el crepùsculo. Veré el puerto y a los barcos hundirse en el horizonte, donde tantos recuerdos se rompen ya. Me reiré de las vueltas de la vida y, esta vez, me propongo que sea distinto, no enviaré más besos en esos barcos que se pierden en el mar donde no llegan, sino que fumaré mis cigarros como a mis malos recuerdos, dejaré caer mis cenizas como mis amargas cartas que nunca llegaron para quienes eran y tomaré tu mano y te llevaré conmigo lejos de aquel puerto, nunca más te dejaré.

1 Comentarios:

Blogger Fabrizio dijo...

Años sin saber de usté.
Me gusta harto más lo que escribes ahora, en serio. Como que lo tormentoso ahora si que lo es.

Me daré un tiempo para plantearte mejor lo que me pasa con tus escritos.


Rata.

Muchos saluditos pequeña, echo de menos los terrenos del peda.

junio 10, 2008 12:36 a. m.  

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