jueves, agosto 14, 2008

El sueño

Alguna vez has sentido que una vieja herida se abre y se infecta, nuevamente, y sana y se abre una y otra vez. Y siempre te preguntas cuándo llegará el día en que ya no dolerá esto y más duele. No puedes verla, no sangra, sólo llora y se queja, aparece al depertar, cuando vas sola caminando, cuando el mapa de recuerdos hace clik y la trae en cualquier momento del día, y aparece en las noches y hasta en los sueños. Pasa del inconciente, al subconciente, al conciente, jugando con tú salud mental y anímica y la de todos los que te rodean.

Cuánto has perdido por esta insana psíquis, cuántas disculpas debes, cuántas disculpas te deben, cuántos debiste agradecer, cuánto te has esforzado en superarlo, cuánto, cuánto... Lo peor, es que para todos pasa, pero tú no puedes pasar e irte y al pan pan vino vino, una ha de quedar allí, mirando incrédula ese dolor que se asoma desde el más íntimo rincón del alma.

Hasta que se hace un dolor constante que te hace despertar varias veces en la noche, hay pesadillas, las personas te parecen crueles y sus palabras te cruzan como hielo el alma. Parece que las manos se te desintegran y no puedes tocar nada. El cuerpo se te acalambra y no puedes pedir ayuda, nadie te escucha, nadie te sostiene en la caída abismal.

Lloro sola por las las noches y a veces no sé por qué. Rehuyo de todo esto y más me alejo de toda solución. Pero nada es eterno, ni la felicidad ni la tristeza.

Y un día nos enfrentamos al dolor y me rebelo contra éste, me mantengo ocupada, hago de todo, río, bailo, corro y duermo sin tiempo para pesadillas. Aunque en el fondo sé que allí siempre estarán estos miedos y estas angustias que se aprovechan de momentos de debilidad, están en las profundidades en las que no se puede navegar.

Me evado en mi vida, olvido lo vivido y cuando no me queda vida leo este poema y duermo, sabiendo que mañana será otro día.

El sueño

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿Por qué, si te despiertan bruscamente
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traductible
en un sopor que la vigila dora
De sueños, que bien pueden ser reflejos
Truincos de los tesoros de la sombra,
De un orbe intemporal que no se nombra
Y que el día deforma en sus espejos.
¿Quien serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

Jorge Luis Borges, del "El otro, el mismo"

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Admiro a las personas que logran ser felices, a pesar de ciertos dolores que llevan dentro de sí...

Bueno, para eso hay que pasar por procesos...

Mucha fuerza y ánimo en tus batallas, confía en ti y en la vida... qué más da...

saludotes :D
Atte.Vivi

agosto 15, 2008 1:28 p. m.  

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