miércoles, septiembre 03, 2008

Éxito y belleza

Vivimos en un mundo de modelos, de existencias definidas, prototipos y, supuestamente, una persona para ser feliz debe cumplir estos modelos. Creo que,hay dos cánones fundamentales: éxito y belleza. Una persona debe ser exitosa y bella, no uno o lo otro, sino ambas, simultáneamente. De otro modo, es "bella, pero fracasada..." o "exitosa, pero fea" o, en el peor de los casos, "fracasada y fea".

Éstos cánones subyacen en el inconciente colectivo y cuando los hacemos conciente, es decir, cuando reconocemos la carencia de éstos, emprendemos una constante búsqueda, en la que inevitablemente hay un sentimiento de frustración.

El éxito y la belleza son modelos amplios, son redes complejas de cualidades interrelacionadas. Por un lado, el éxito académico, pf!, pocos la poseen, la mayoría lo intenta, otros lo dejan y otros nunca lo intentaron. El éxito laboral, sólo si haces algo con tu capital o eres bueno en tu especialidad o tienes un lindo apellido y una buena herencia hay éxito, el resto es obrero con mayor o menos suerte. El éxito amoroso: creo que este modelo se está desvirtuando el éxito amoroso ahora es tener parejas "ideales", en lo posible, variadas y envidiables, que duren lo que tienen que durar, total, la cuestión es aprovechar el momento, sin embargo, aún hay quienes creemos que tener éxito amoroso es encontrar a aquella persona que nos llena de alegría al tan solo mirarla, de modo que es bastante variable y subjetivo este último éxito.

Por otro lado, la belleza, por lo menos, para las mujeres puede ser algo obsesionante y, por tanto, frustrante. Ser hermosa es una cualidad que no todas poseemos. Pues, además, de la presencia y de la armonía del cuerpo y el rostro implica medidas anatómicas perfectas... un modelo estético impuesto por los medios de comunicación de masas.

En conclusión, considerando lo poco probable de alcanzar estos modelos y la frustración a la que nos sometemos al no obtenerlos, me hace pensar que no vale la pena ir tras ellos. El problema radica, en primer lugar, en esa manía de seguir modelos, del deber ser, del ser más que el otro, del juzgar como peor o mejor a quienes no cumplen con el estándar. Y, en segundo lugar, el problema radica en una sociedad de masas absurda, que nos alucina con superficialidades y hace olvidarnos de lo verdaderamente importante.

Estos modelos restringen al ser humano, limitan la libertad y la libertad es la única llave a la plenitud. Vivir en plenitud, lleva efectivamente a una felicidad real, al menos en eso confío...

Vivir todas las experiencias posibles, tristes y alegres, conocerlas y aprender a vivirlas. Asumir errores, apreciar los logros y las cosas bellas de la vida, valorar virtudes, pulir los defectos, etc. Esa plenitud pude llevar a reconocer el camino correcto, mi propio y único modelo, viviendo plenamente y buscar la armonía es mi modelo.

2 Comentarios:

Blogger Resih Umar dijo...

Hola.

Si bien es cierto que la belleza es una cuestión muy subjetiva, es de notar que son los grupos dominantes los que dictan qué es lo bello y qué es de "buen gusto".

Es hasta cierto punto triste ver a tanta personas que se avergüenzan de sí misma por no encajar con esos modelos mediáticos. ¡Cuántas mujeres optan por teñirse el cabello, dejar de comer, hacerse cirugías, hacerse implantes en su cuerpo, etc! Tanta artificialidad ya da una idea del tipo de persona que se es: una mala copia de una imagen importada.

Respecto al éxito, vaya que es un parámetro poderoso, es una presión social fortísima. Y es cierto que la belleza y el éxito, junto con la juventud, se han convertido en la fascinación de una sociedad tan mediatizada y acostumbrada a la inmediatez.

Exito y punto. ¿Qué importa como se ha logrado? La velocidad y los flujos de información son tan grandes que hay una necesidad de sobresalir en algo, en lo que sea, pero que haya un reconocimiento de por medio. En fin. Hoy en día hasta a los narcotraficantes se les admira por su poder.

Y sí, no hay nada como estar bien con uno mismo, pues uno vive para sí y no para quedar bien con los demás. A ellos ya les llegará la hora de ser medidos con su propia vara: el tiempo. Ese que hace del éxito una simple luz de bengala; ese que merma la belleza de algo tan efímero como el ser humano.

Por cierto, muchas gracias por tu comentario al último post. Lo respondí allá pero te lo dejo aquí también:

"Umar, desde hace algún tiempo, tiene deseos irrefrenables de conocer Chile, ese país hermano de México y cuyas celebraciones de independencia están separadas apenas por tres días.

Umar de antemano está maravillado por muchas manifestaciones culturales chilenas. Y si él estuviera una temporada en Chile, tendría una razón más para decir: 'Gracias a la vida'.

Umar se siente honrado con la visita de Fabiola a este lugarcito.

Umar comparte con Fabiola un racimo de uvas. Antes de despedirse de ella le prepara un envoltorio con abrazos para varios días. Después de entregárselo, le da un beso en la mejilla y le dice sonriente: 'Hasta pronto, hermana'."

Saludos.

septiembre 08, 2008 1:12 a. m.  
Blogger Estrella Polar dijo...

Hola Fabiola, leí hace tiempo un artículo que trataba el mismo tema...era realmente bueno. A ver si lo encuentro por internet y te lo dejo.

un abrazo,


Susana

septiembre 14, 2008 1:39 p. m.  

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